jueves, 2 de abril de 2009

Zhang Yimou: "soy un artista y no un político"

A propósito de la intensa discusión política que ha ocurrido en los últimos días en Blogacine, quería publicar algo sobre el director chino Zhang Yimou, uno de mis cineastas favoritos. Su vida ha sido por demás interesante, y muy ligada a la política de su país. La Revolución Cultural China de 1966 le obligó a abandonar los estudios y dedicarse a labores de campo. Fue sólo después de la muerte de Mao en 1978 cuando pudo estudiar cine en la Academia de Cine de Pekín.

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Películas como El Largo Camino a Casa retratan críticas veladas hacia el sistema chino, aunque en otras cintas como Héroe, parece hacer una oda a la unificación nacional. Fue muy criticado por occidente cuando decidió encargarse de la apertura de los Juegos Olímpicos de Pekín el año pasado (labor que iba a compartir con Steven Spielberg, quien finalmente se retiró por las críticas hacia las violaciones de los derechos humanos que cometía el Gobierno Chino). Si bien el director asiático tiene la estricta política de jamás opinar con respecto a las críticas que recibe (y vaya que algunos cineastas deberían seguir este ejemplo), Yimou sí aclaró que lo hacía como un regalo al público chino, y no necesariamente al gobierno.

Cuando hace un mes aproximadamente reveló que participaría en una película homenaje a los 60 años del Partido Comunista Chino, la lluvia de críticas cayó nuevamente sobre él. Aunque este es sólo uno de los varios proyectos que llenan la agenda del realizador, quien anunció que entraría a la comedia con un nuevo proyecto junto a Zhao Bensan. Según reveló en alguna entrevista, cree que es importante recurrir a la comedia en los duros tiempos que vendrán.

En todo caso, si bien estoy muy alejado tanto de las corrientes de izquierda como de las derechas, no creo que sea oportuno mezclar ambas cosas. Creo que cada cineasta es libre de asociarse al partido en el que crea (Spielberg ha realizado varios documentales para ceremonias del Partido Demócrata, por ejemplo). El problema, creo yo, viene cuando un director pasa la frontera de un cineasta con convicciones políticas y pasa a ser un militante político que de casualidad hace cine.

Yimou lo tiene bien claro cuando afirma que su compromiso es con el cine. "Yo soy un artista y no un político". Algo de sabiduría china para estos momentos de polarización.

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